Una nueva propuesta colaborativa que suma de forma positiva en la escena del metal peruano es Ignarys, iniciativa impulsada por el bajista peruano Paul Cuzcano, que reúne a músicos procedentes de diferentes bandas y estilos, y que acaba de presentar su primer lanzamiento «Tierra de Nadie» .
Ignarys nos plantea con su estreno una reflexión sobre la realidad social contemporánea del Perú y deja en claro que el proyecto buscará desarrollar historias desde el metal y sus diferentes géneros.

Una canción inspirada en el desencanto social
«Tierra de Nadie» aborda el deterioro de la confianza ciudadana frente a la corrupción, el abuso del poder y las promesas incumplidas. La composición retrata la distancia entre quienes gobiernan desde posiciones de privilegio y una población que siente que su voz ha perdido espacio en las decisiones políticas y sociales.
La letra de «Tierra de Nadie» también plantea la posibilidad de recuperar valores como el honor, la memoria colectiva y la voluntad de transformar esa realidad, un mensaje que aporta un matiz esperanzador dentro de una temática marcada por la crítica.
El enfoque convierte al sencillo en una composición cercana a la tradición del metal que utiliza la música como vehículo de reflexión sobre problemáticas sociales, una línea temática presente desde hace décadas en distintos subgéneros del metal internacional y que continúa encontrando eco dentro de la escena peruana.
Un elenco que reúne músicos de diversas bandas
Uno de los principales atractivos del proyecto es la diversidad de sus participantes. En las voces intervienen:
- Fátima Natthammer (Natthammer)
- Cristina Rivera (Voz invitada de Hamadría)
- Jorge Hernández (Contracara)
- Rodwell Saravia (Corazón de Rayo)
La instrumentación también reúne músicos con amplia experiencia en distintos proyectos nacionales:
- Sergio «Checho» Cuadros, responsable de zampoña y quena, reconocido por su trabajo junto a Flor de Loto, Yawarhiem, Inka Latin Jazz, Tony Succar y Diosdado Gaitán Castro.
- Willis Abad Castillo (Saloma), batería.
- Luis Cotrina Valle (Saloma), guitarra.
- Nicolás Castillo del Barco (Abyss Studio), guitarra.
- Raúl Lara Chicmana (Swanheart, Folk & Roll), teclados.
- Paul Cuzcano Cavalcanti (Saloma), bajo.
La composición fue escrita por el impulsor del proyecto Paul Cuzcano Cavalcanti, fundador de la banda de Folk Metal, Saloma; en tanto que la producción, mezcla y masterización estuvieron a cargo de Nicolás Castillo del Barco en Abyss Studio.
El videoclip fue grabado y colorizado por Ryu Hanashiro Kohira, con edición de Álvaro Negrillo Riesco.
Un modelo colaborativo que gana espacio en el metal peruano
Aunque las colaboraciones entre músicos de distintas agrupaciones no son nuevas dentro del metal nacional, la creación de proyectos concebidos específicamente para reunir talentos de diferentes escenas ha comenzado a consolidarse como una alternativa para explorar nuevas sonoridades sin alterar la identidad de las bandas principales.
En ese contexto, Ignarys apuesta por un formato flexible que podría permitir la incorporación de nuevos intérpretes en futuras producciones, ampliando las posibilidades creativas y fortaleciendo los vínculos entre músicos de la escena peruana.
Tierra de Nadie
Ignarys
En copas de oro brindan los traidores,
cosechando el hambre que siembran señores
de la mentira, del pacto sucio,
firmado en la sangre de un pueblo en luto.
Las calles se visten de pólvora y miedo
las noches se vuelven un caos incierto
el crimen gobierna bajo la sombra
de jueces ciegos, de leyes rotas.
¿Dónde está la patria que nos enseñaron?
¿Dónde está el futuro que nos robaron?
Nos venden silencio, nos compran el alma,
y el pueblo se ahoga sin voz ni esperanza…
¡Grita, levanta el puño hacia el cielo!
¡Que tiemble la tierra, que suene el tambor!
Nos ciegan los ojos con dulces cadenas,
pero aún en la ruina… renace el honor!
Somos la voz que no quieren oír,
la herida que sangra en la tierra sin fin.
¡Somos la llama que arde en el barro!
¡Somos el grito de un pueblo cansado!
Bailan payasos en la televisión,
nos venden risas para ocultar el dolor.
Mientras se burlan del que madruga,
censuran la duda, premian la estupidez cruda.
¿Y qué pasó con los sueños de antes?
Con vivir sin miedo, con amar sin hambre…
Hoy somos piezas de un juego impuesto,
sin fe, sin rumbo, sin un firmamento.
¿Quién rompió el mapa de nuestra ilusión?
¿Quién nos vendió como carne al mejor postor?
Nos queda la rabia, la voz, la memoria…
¡y un canto de guerra tallado en la historia!
¡Grita, levanta el puño hacia el cielo!
¡Que tiemble la tierra, que suene el tambor!
Nos ciegan los ojos con dulces cadenas,
pero aún en la ruina… renace el honor!
Somos la voz que no quieren oír,
la herida que sangra en la tierra sin fin.
¡Somos la llama que arde en el barro!
¡Somos el grito de un pueblo cansado!
